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Cómo cultivar tulipanes en agua

Tulipanes en agua

El tulipán es una planta herbácea que se reproduce principalmente por bulbos, tiene un corto período de floración, normalmente en primavera. Cuando se quiere contar con la belleza de las flores durante otras épocas del año, se debe recurrir a ciertos procesos que permitan estimular en la planta el funcionamiento propio para iniciar la floración, simulando las condiciones en las cuales ésta suele ocurrir de manera natural. El agua y el frío son recursos fundamentales para crear estas condiciones.

El bulbo es un órgano de reserva y propagación. Está formado por un tallo axial, corto y suculento. El tallo superior o ápice tiene escamas exteriores e interiores. Las primeras cumplen funciones protectoras y las segundas de almacenamiento de reservas nutricionales.

Proceso para cultivar tulipanes en agua.

Lo primero que hay que conseguir son los bulbos, los cuales deben ser grandes y encontrarse lo suficientemente sanos y sin ninguna lesión, es decir, de aspecto vigoroso. Los bulbos pequeños tienen menos posibilidades de crecer y florecer. Así que si pretendemos tener éxito en este asunto debemos partir de una buena selección de los bulbos: los más grandes, sanos y vigorosos. No escatimemos tiempo ni recursos en este primer momento de nuestra operación.

Como los tulipanes florecen en primavera, estas plantas están adaptadas a pasar por una etapa de frío antes de la floración, por lo que podemos intuir que las bajas temperaturas estimulan los procesos que conducen a la floración. Y son, precisamente, estas condiciones de frío las que vamos a crear de manera artificial. Así que el refrigerador se convierte en nuestro escenario de simulación. Nuestra mejor cómplice. Veamos:

Pasos:

  1. Si los bulbos con que contamos no han pasado por el procedimiento de frío en la empresa que nos lo vendió o proceden de nuestros propios materos o jardín, debemos hacerle mantenimiento limpiando bien su superficie con el cuidado de no causar lesiones, para después realizar nosotros mismos, el siguiente paso:
    1. Llevar los bulbos al refrigerador y mantenerlos ahí una semana a una temperatura que oscile entre 1 y 10°C. Es apropiado resaltar que, si la temperatura se encuentra por encima de lo señalado, los bulbos no reaccionaran favorablemente y si se encuentra por debajo, tampoco, porque se congelarían. La idea es simplemente, que los bulbos salgan de su etapa de reposo o latencia. Además, hay que evitar que los bulbos hagan contacto con alimentos u otras substancias que pueden encontrarse en la nevera porque pudieran contaminarse o verse afectados negativamente. Es recomendable que los bulbos se coloquen dentro de un envase de cristal (vaso, pote, que nos pueda servir), sin tapa, que los mantenga relativamente aislados del resto de los contenidos de la nevera. También debemos evitar que les caiga agua.
  2. Ahora sí. Podemos llevar los bulbos a un recipiente de cristal, donde realizaremos lo siguiente:
    1. Pondremos una base de piedras o canicas, algo que posibilite echar agua y que esta se mantenga en la parte inferior mientras que los bulbos se sostengan en la superior, pero sin tener contacto directo con el agua.
    2. Cuando tengamos el recipiente o jarrón con las piedras o las canicas listas, agregaremos agua hasta que quede un par de dedos por debajo de la superficie.
    3. De seguido, pondremos los bulbos sobre las piedras, de modo que no toquen el agua directamente pero sí que estén bastante cerca. El agua, al estar a poca distancia del bulbo, estimulará el crecimiento de sus raíces, pero si hacen contacto directo, la planta se podrirá.
    4. Cuando baje el nivel del agua por la evaporación, debemos agregar más para mantener el mismo nivel y así la misma distancia entre el bulbo y esta. Hay que estar muy atentos porque si aumenta la distancia entre el agua y los bulbos, se verá detenido el crecimiento de las raíces.

Al pasar los días, empezaremos a notar que de los bulbos comenzarán a crecer raíces extendiéndose hacia el agua. Así mismo, también empezará a alargarse la parte superior del tallo del tulipán. Poco a poco, los bulbos se irán fortaleciendo y transformando en tulipanes adultos, llegando a florecer, transcurridos aproximadamente unos tres meses. Coronaríamos así, con éxito, este sencillo procedimiento que nos permitiría disfrutar de la belleza de los tulipanes, fuera de época.