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Cuidados de la planta de Glicina (Wisteria sinensis)

Wisteria sinensis

La glicina es una planta arbustiva trepadora, familia de las leguminosas, originaria del este asiático y cultivada como planta ornamental en los países templados.

Se trata de una planta leñosa de crecimiento vigoroso, que incluso puede conseguirse en forma de árbol. Puede alcanzar los 30 (treinta) metros de altura. Su facultad trepadora la hace adecuada para cubrir todo tipo de estructuras (fachadas, pérgolas, muros, etc.). Debido a sus necesidades de luz y gran tamaño, debe cultivarse en el exterior, preferiblemente en el suelo. Resulta conveniente plantarla cerca del soporte destinado para su ascenso y preferiblemente lejos de cimientos, tuberías o piscinas, esto debido al vigor y gran tamaño de sus raíces.

Características de la Glicina.

Pertenece a la familia de las leguminosas. De hojas compuestas de forma ligeramente ovaladas (tienen entre siete y trece foliolos) que pierde al llegar el otoño (caducifolias).

Además de potente, esta planta es resistente y longeva; bien cuidada puede llegar a vivir hasta los 100 (cien) años. En algunas regiones se ha trasformado en una especie invasora, con un sistema radicular muy expansivo.

Sus flores abren a principios de la primavera, las cuales cuelgan desde sus ramas en grandes racimos (20 cm de largo aproximadamente), de hermosos colores (azul, violeta, malva, blanco). Abren simultáneamente en cada racimo, despidiendo un agradable perfume parecido a la uva. Esto ocurre antes de que broten sus hojas. A veces la floración se presenta en otoño.

Los frutos maduran en verano y con mucha frecuencia, permanecen en la planta, aún después de abiertos. Las vainas pueden medir alrededor de 10cm, de color pardo y aspecto aterciopelado, y las semillas son de forma de disco de un cm. Tanto sus vainas como sus semillas son tóxicas, causando vómitos, mareos y dolor abdominal, si son ingeridos.

Por lo general, esta planta se propaga de manera asexual, principalmente a través de injertos. Esto porque la capacidad germinativa de las semillas es muy pobre.

Existen otros 2 métodos de propagación: por esquejes y por acodo. Para la reproducción por esqueje, durante el verano hay que escoger una estaca leñosa y ayudándonos con hormonas de enraizamiento, lo tratamos en medios ambientales controladas hasta que comience a mostrar sus primeras raíces y esté listo para ser trasplantado al lugar donde queremos que crezca la glicina.

La técnica del acodo, consiste en tomar un tallo leñoso, que puede ser una de las ramas bajas de la glicina, realizarle un pequeño corte hacia abajo y después llevarlo y sujetarlo a la tierra de alguna forma y regarlo abundantemente. Se espera que enraíce, se corta y se lleva a otro lugar donde se siembre.

Glicina

Cuidados de la Glicina

Exposición y temperatura

La wisteria necesita mucha luz. Se puede sembrar en un sitio sombreado, sobre todo en esos lugares de intensa exposición solar. Pero, por lo general, prosperará más y florecerá mejor si se expone abiertamente al sol.

Esta trepadora puede resistir las heladas por lo que puede cultivarse lejos de la costa, donde el invierno suele ser más duro.

Sustrato

Al contar un sistema radicular muy desarrollado, la glicina requiere de suelos profundos, preferiblemente de textura franca o franca arcillosa. Aunque, bastará con que se encuentren satisfactoriamente drenados. Si se decide a sembrarla en macetas, puede mezclar adecuadamente, humus, turba y arena.

Riego

Aunque es resistente a la sequía, la Wisteria sinensis requiere como regla, riegos frecuentes en verano, por lo menos, los suficientes como para conservar cierta humedad en el sustrato. El encharcamiento también le resulta perjudicial.

Plagas y enfermedades

Con cierta frecuencia se presentan a molestar los pulgones (insectos chupadores a los cuales también se les llama áfidos). Causan daño a las hojas, arrugándolas y en ocasiones sirviendo de vectores para virus. Por lo general se ubican en el envés de las hojas. Se pueden controlar con jabón potásico y con aceite de neem.

En cuanto a las enfermedades, cuando hay encharcamiento, pueden presentarse infecciones fungosas (hongos patógenos), pudiendo causar daño a nivel de las raíces. La mejor manera de enfrentar estos casos, es de manera preventiva, evitando los excesos a la hora de regar, pero podrían buscarse correctivos ecológicos como el uso de hongos benéficos que se echan en el suelo, alrededor de la planta.

Abonado

Dadas las grandes dimensiones de la planta, su inmenso desarrollo foliar y presencia de muchas flores, conduce a las grandes necesidades de nutrientes que tiene la glicina. Debe abonarse con compuestos orgánicos (compost, lombricompost, abonos verdes, etc.). Cada dos meses aproximadamente, debe suministrársele estos nutrientes a la planta o cuando el aspecto de las plantas lo sugiera (amarillamiento de las hojas, su caída prematura, así como la de los frutos, deslucimiento de sus flores, etc.).