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Cómo cultivar suculentas de colores

Suculentas de colores

Un grupo de plantas ornamentales muy popular en el mundo, es el conformado por las suculentas. Estas, en ciertas circunstancias pueden cambiar su color verde original por otros como el rojo, anaranjado, azul y la gama de los violetas.

Generar intencionalmente este cambio en la coloración de estas plantas es un arte no muy sencillo pero que algunas personas, después de mucho ensayo y error dominan y desde su experiencia han ayudado a otros a iniciarse en esta práctica y así enriquecer la belleza de jardines y distintos espacios de los hogares de muchas personas.

Si te quieres iniciar en esta práctica de cultivar suculentas de colores, debes ser muy observador, paciente, curioso y mantener una actitud flexible y abierta.

¿Cómo podemos crear suculentas de colores?

Para que las suculentas cambien de color tenemos que someterla a estrés, que no es lo mismo que tortura o maltrato. Así que debemos ser muy observadores y cuidadosos para no terminar matando a nuestras plantas.

¿Cómo estresamos a las suculentas sin causarle daño?

En condiciones naturales, las plantas pueden pasar por circunstancias extremas que las conducen a generar cambios en su coloración. El ser humano observó estas peculiaridades y trató de simular en los ambientes controlados que son sus propias casas, estas condiciones extremas.

¿Cuáles son estas condiciones o circunstancias extremas?

Las suculentas son originarias de climas muy secos, áridos y semiáridos, es decir lugares con mucho calor, muchas horas de radiación solar, escasas precipitaciones anuales, a veces cambios abruptos de la temperatura (mucho calor a mucho frío), suelos pobres, con pocos nutrientes. Básicamente, estas son las condiciones que debemos extremar para estresar a nuestras suculentas: exposición directa al sol, sequía y pobreza del sustrato.

Plantar Suculentas de colores

¿Por qué ocurre esto?

La fotosíntesis es el proceso mediante el cual las plantas elaboran su propio alimento, usando la luz solar, el agua y dióxido de carbono que obtiene del aire. Este proceso, propio de los organismos autótrofos (o productores), ocurre dentro de unas estructuras especializadas llamadas cloroplastos. El color verde de los cloroplastos indica la presencia de clorofila, un pigmento que absorbe energía del sol. Durante la fotosíntesis, la planta elabora glucosa, a partir de todos los compuestos que participan en el proceso. La glucosa constituye la fuente de energía de toda la planta; además, como producto de este fenómeno, se genera oxígeno, el cual es liberado al aire a través de las estomas de las hojas.

La mayoría de las plantas suculentas en condiciones normales de luz, son verdes porque la clorofila es responsable de capturar los rayos solares para mantener en marcha el proceso de fotosíntesis. Cuando la radiación solar (y/o temperatura) se hace extrema, la concentración de clorofila disminuye y aumenta la concentración de otro pigmento llamado antocianina, responsable del color rojo, violeta y azul (en su variación de tonos). En el caso de aumento de radiación solar y/o temperatura, la suculenta tomará un color rojizo. Este es un mecanismo de protección de estas plantas ante estas condiciones ambientales adversas.

Por otro lado, si la temperatura desciende más allá de lo usual, algunas suculentas adoptarán tonos que irán de los azules a los violetas.

Debemos considerar que las antocianinas son más estables a temperaturas más bajas. Es por eso que con cierta frecuencia se pueden encontrar suculentas verdes en verano y primavera y colores atractivos durante el otoño y el invierno. En zonas tropicales, donde no se registran descensos dramáticos de temperatura, es difícil conseguir colores que vayan de los azules a los violetas en las suculentas.

Entonces…

Lo que tenemos que hacer, en nuestras casas, con nuestras suculentas, es crear las condiciones extremas para que cambien su coloración. Eso sí, observando cuidadosa y responsablemente a nuestras plantas, evitando llegar al extremo del extremo y causarle la muerte.

Entonces expondremos a las suculentas por más horas a la radiación solar, las regaremos con menos frecuencia, con cantidad suficiente de agua, pero con menos frecuencia: si lo estábamos haciendo semanalmente, pasamos a realizarlo cada diez días y si lo estábamos haciendo cada 10, pasamos a hacerlo cada 15. Aquí no hay recetas rígidas, por eso te comentamos al comienzo que debes ser muy observador, responsable, flexible . . .

Si notas que las hojas de tus plantas se están arrugando, parecen quemadas o que sus puntas o bordes se están poniendo marrón o negras o se están secando, debes bajar la intensidad del estrés, o regresar a las condiciones de “normalidad” porque probablemente estarás pasando del estrés a la tortura y puedas terminar con su vida. Y es preferible tener nuestra suculenta verde que no tenerla. Además, si compraste o conseguiste por cualquier vía, estas plantas, no fue para matarlas, sino para disfrutar de su compañía y belleza y estás obligado a cuidarla. Algo así como cuando decidimos tener mascotas. Nadie nos obliga, lo decidimos nosotros. Y debemos responder por nuestras decisiones. Pero ya basta de sermón, pero “mosca”, de todas maneras.

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Cuando desciendan las temperaturas, harás otro tanto, es decir, en vez de llevarla al interior de la casa todo el día, las puedes dejar un rato en un lugar donde reciba la influencia de las bajas temperaturas, pero recuerda que las suculentas son más sensibles a las bajas que a las altas temperaturas y que no toleran por nada del mundo, las heladas.

Ya sabes, más exposición a las altas y bajas temperaturas, riegos menos frecuentes y poca fertilización. Esta es la fórmula. Nada del otro mundo, ¿verdad? Eso sí, la verdadera clave está en tu capacidad de observación y el tiempo que le dediques a esto.

El estrés sólo lo aplicarás durante cierta etapa. No prolongues mucho tiempo el estrés, dos o tres meses, puede ser suficiente. Disfruta los colores de tus suculentas por unas semanas y permíteles que te vuelvan regalar su precioso color verde.

¿Todas las suculentas pueden cambiar de color?

NO.

¿Cuáles lo pueden hacer?

Hay varias que pueden cambiar de color al estresarse. Aquí una lista:

  • Aeonium
  • Aloes
  • Crassulas
  • Echeverias
  • Euforbias
  • Kalanchoes,
  • Sedums
  • Sempervivums.

Te sugerimos que busques información acerca de estas plantas en medios profesionales y tiendas especializadas, pero comienza con alguna de estas, por ejemplo, pueden ser de los aloes, como la sábila (Aloe vera) que es una planta con la que la mayoría está familiarizada. Puedes cultivarla normalmente, cuando tengan varios hijos (se reproducen por hijos), tomas dos o tres y cuando estén fuertecitos, puedes probar. Cuando domines la técnica sigue probando con otras familias, géneros, especies y variedades. Poco a poco, sin volvernos locos. Poco a poco. Pero es cuestión de atreverse. Es la única forma de aprender: ¡HACIENDO!