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Beneficios de los Alimentos Orgánicos Para el Ser Humano

Alimentos orgánicos

Los seres humanos para sobrevivir estamos obligados a tomar de nuestro medio todo aquello que nos resulte imprescindible. La naturaleza nos brinda de manera gratuita la mayor parte de esos recursos: aire, calor, luz, agua, tierra.

El aire nos suministra oxígeno y otros elementos importantes para la supervivencia de manera directa e indirecta en tanto que el nitrógeno tan importante para las plantas, estas lo toman del aire. El sol nos da luz y calor indispensables para vivir, la vitamina D se puede sintetizar por nuestro cuerpo en contacto con el sol. El agua, el solvente universal conforma alrededor del 70% de nuestro peso, además que más del 70% de la tierra está cubierto por agua, por eso recibe el nombre de planeta azul, algunos frutos como la patilla, el melón o el pepino están formados por agua en un 90% aproximadamente. La tierra además de constituir el soporte de la vida nos permite obtener minerales usados para la alimentación y para otros usos.

Ahora bien. Los elementos que acabamos de mencionar (aire, sol, agua, minerales), son inorgánicos (no están “vivos”) pero son indispensables para la vida en general y para nosotros, los seres humanos que por supuesto, somos naturales. Tan parte de la naturaleza como cualquier mono, cucaracha, planta acuática o bacteria.

Qué son alimentos orgánicos

Se podría decir que todos los alimentos son orgánicos o la gran mayoría, en cuanto que la mayoría son organismos vivos que son consumidos por nosotros para sobrevivir, es decir plantas y animales. También consumimos hongos (los que son “comestibles”), que no son ni animales ni plantas porque pertenecen al reino fungi (el reino de los hongos), y también son seres vivos que nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Sin embargo, llamamos alimentos orgánicos a aquellos que antes de ser consumidos por nosotros no han recibido ninguna alteración física o química considerable que pudiera constituir algún riesgo para la salud. Por ejemplo, en la agricultura y la ganadería se usan productos químicos para aumentar la producción, proteger los cultivos y animales de los insectos, hongos, bacterias, etc. (se les conoce como insecticidas, fungicidas, bactericidas, etc. En general, agroquímicos), Pues, estos elementos suelen pasar a los tejidos de los vegetales y de los animales y de estos a nosotros, cuando los consumimos y en algunos casos más graves, sólo al hacer contactos con ellos (con sólo agarrarlos). Los organoclorados y los organofosforados pueden ser absorbidos por ingestión, inhalación y por la piel y se pueden acumular en los tejidos grasos y en los tejidos nerviosos, pasando de un organismo a otro en la cadena trófica (o alimenticia, como también se la llama), por ejemplo, una lechuga regada con aldrín (un organoclorado prohibido actualmente pero que se usó de manera excesiva después de la segunda guerra mundial) es consumida por un conejo y este conejo es comido por otro animal o por un ser humano, pues este agroquímico pasa hasta el último consumidor de la cadena.

También podrían causar problemas a nuestra salud aquellos “alimentos” que sean resultado de serias alteraciones genéticas, los llamados transgénicos.

Resumiendo: llamamos alimentos orgánicos a aquellos que se producen de la manera más natural posible, sin usar agroquímicos (biosidas, fertilizantes químicos, etc.) o no han sido alterados genéticamente.

Cuáles son los beneficios de consumir alimentos orgánicos

De los párrafos anteriores podemos deducir los beneficios de consumir alimentos orgánicos. “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento” reza la célebre frase de Hipócrates. Famosos médicos y naturistas consideran que nuestra salud depende en más de un 50% de los alimentos y agua que consumimos, el resto depende de los otros hábitos, condiciones de vida en general (vivienda, empleo, sanidad pública, etc.) y de nuestras emociones y sentimientos. Hay quienes usan la frase un tanto categórica: “eres lo que comes”.

No hay que insistir demasiado. Nuestra alimentación es muy importante para nuestra salud, para mantenerla y para restablecerla en los casos que se haya visto alterada.

La diabetes, el cáncer, la hipertensión y demás enfermedades circulatorias y un largo etcétera están asociadas a nuestra forma de comer, a las características de los alimentos que consumimos. A consumir bebidas industrializadas (ricas en azúcar blanco muy refinado y otros componentes químicos), en vez de agua pura, consumir sal industrializada en vez de sal marina como es el caso del hipertiroidismo y el hipotiroidismo, por hacer un sencillo ejemplo.

Los alimentos orgánicos están directamente relacionados con la agricultura orgánica, agricultura biológica, a la agroecología.

Mientras menos alterados sean los alimentos que consumimos serán más fáciles de digerir, generando menos trastornos a nivel del sistema digestivo, el cual es considerado como el laboratorio donde se inicia la salud o la enfermedad de las personas.

Los “alimentos” que provienen de la agricultura convencional, la de los agroquímicos, sencillamente nos envenenan en menor o mayor medida. Los “alimentos” altamente procesados como el azúcar blanco, las harinas y los aceites refinados, la mayoría de los enlatados y tratados con conservantes químicos, embutidos, etc., son más difíciles de digerir y generan ciertos residuos que pueden acumularse en el sistema digestivo, aumentando su temperatura, haciendo así prosperar microorganismos dañinos para la salud, acidificando la sangre, la cual debe ser ligeramente alcalina. Las alteraciones del sistema digestivo, además de crear problemas de salud a nivel de estómago, hígado, vesícula, riñón, colón, etc., pueden generar problemas de salud en el sistema circulatorio y así sucesivamente. Recordemos que el cuerpo humano es un sistema, donde cada parte está íntimamente relacionada con las otras.