Saltar al contenido

Cuando se podan las encinas

CUÁNDO EMPEZAR A PODAR ROBLE, ROBLE Y ESMALTES DE TRUFA

La poda no ha de ser brusca ni excesiva. Puede empezar al segundo o tercer año tras la siembra y después se puede podar cada 3 o 4 años para sostener la estabilidad del árbol y remover cualquier rebrote en las áreas ahora podadas. La mejor temporada para llevarlo a cabo es de febrero a marzo, justo antes que se muestre la savia en primavera, a fin de que las lesiones cicatricen bien.

Debemos amoldar la poda de la encina, como otras prácticas, a la región donde se posiciona la plantación, o sea, reducir la poda si nos encontramos en zonas muy calurosas y radiantes o en suelos muy superficiales , por el hecho de que estas condiciones limitan el avance del árbol.

Cuidado de la encina

De las mejores características de esta clase, aparte de su resistencia y adaptabilidad a un sinnúmero de zonas y tiempos, el cuidado de este género de árboles asimismo ha de ser Son increíblemente sencillos, con lo que es muy simple cultivar esta clase de especies.

CRITÈRES

Nous connaissons déjà le moment idéal où les chênes verts doivent être taillés et par critères généraux nous savons que les chênes verts ne doivent être taillés ni en été ni en invierno . Además de esto, en la poda de encinas se tienen que usar técnicas de poda con criterios concretos de selección de las ramas a recortar e inclusive distintas técnicas de corte según el género de poda y su finalidad.

Pero tratándose de podar encinas, asimismo hay criterios según los que estos árboles no se tienen que podar. Las encinas no tienen que podarse si están enfermas o tienen alguna plaga. Tampoco es práctico podarlo si supones que ha recibido mucho más agua de la que precisa, como las lluvias torrenciales que tienen la posibilidad de darse en ciertas temporadas del año. Para finalizar, jamás hay que entrenar una poda excesiva, por el hecho de que disminuye el desarrollo del árbol, y ya que su preciso avance es requisito para la cicatrización de las lesiones tras la poda, la consecuencia puede ser la pudrición del árbol y, por consiguiente, la infestación de insectos. o dañino.

– ¿Qué realizar con los restos de poda?

Además de esto, según el género de rama, es requisito usar una sierra eléctrica, una sierra manual o una tijera de podar, como es la situacion de la poda de encinas pequeñas. Es obligación que haya por lo menos un savia por brazo, preferentemente en el radical y en el lado sombreado. Todos y cada uno de los cortes han de estar limpios, sin rasgaduras, a fin de que el labio de curación se forme adecuadamente, y biselados a fin de que el agua no se acumule, a 2 pulgadas de la base de la rama en la parte mucho más baja del bisel. El ocaso de la ganadería extensiva y de los renovadores y modernos sistemas de calefacción han causado, en muchas zonas, el abandono de los alcornoques, que en ciertos casos necesitan poda para garantizar la longevidad del árbol. No obstante, una exclusiva normativa aprobada hace menos de un par de años que prohíbe la tala de ramas de sobra de 15 centímetros ha causado confusión entre ciertos dueños de robles y encinas, puesto que difiere de ciertas prácticas comunes que se practican en diferentes provincias.

Por consiguiente, más allá de que se aguardan heladas, la poda debe postergarse hasta el momento en que el riesgo sea mínimo. Paradójicamente, las normas oficiales para recobrar árboles podados y después dejados incluían la recomendación de recortar ramas considerablemente más gruesas, pero solo en el momento en que las verticales habían crecido lo bastante y podían poner en una situación comprometedora la seguridad del conjunto de árboles. En estas situaciones, si la rama tenía un diámetro mayor a 50 centímetros, se aconsejaba acrecentar el tamaño hasta un diámetro de 40 centímetros, siempre y cuando el corte no fuese a mucho más de un metro de la base, o aun a 45 centímetros, siempre y cuando hubiese era una aceptable banda con el brazo extendido. La poda antienvejecimiento o poda de renovación se ejerce en encinas que muestran signos de envejecimiento tras haber generado un óptimo período temporal, entre 20 y 40 años.