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¿Cómo sembrar los cactus?

Plantar captus

Los cactus son plantas suculentas pertenecientes a la familia de las cactáceas. Existen alrededor de 170 géneros y 2000 especies. Una de sus características fundamentales es que generalmente su tallo es espinoso, grueso, de apariencia rústica, hojas también gruesas cuando las presenta.

Pueden producir frutos de muy agradable sabor. Además, pueden acumular en sus tallos, hojas y raíces, grandes cantidades de agua y nutrientes, por lo cual puede soportar largos períodos de sequía.

Como plantas ornamentales, gozan de popularidad dada su rara belleza y escasos requerimientos de atenciones. Aun así, debemos conocer a esta noble planta para aprovechar mejor sus ventajas y eludir inconvenientes a la hora de decidir cultivarlas en casa.

Cómo son los cactus

Las cactáceas (cactaceae) pertenecen al orden cariofilales, mayoritariamente originarias de las zonas áridas y semiáridas de América tropical y subtropical. También se pueden encontrar en África. Son de tamaño muy variado. Son suculentas y con hojas, generalmente reducidas a espinas o escamas. El tallo es carnoso y ricos en tejidos especializados para reserva de agua y nutrientes, es verde y con capacidad de fotosíntesis. Las flores a menudo son grandes y solitarias con mucho colorido y olor atractivo. El fruto es una baya carnosa con muchas semillas. Algunas cactáceas proporcionan frutos comestibles como la chumbera (Opuntia ficus-indica), mientras otras tienen propiedades medicinales como el peyote (Lophophora williamssii), pero el uso más generalizado que se le da a estas plantas es el ornamental.

Condiciones para su cultivo:

Sol y temperatura: dado el origen en climas áridos y semiáridos del mundo, estas plantas requieren de mucha exposición directa a los rayos solares durante varias horas del día. No toleran las heladas.

Suelo: son poco exigentes, en cuanto a suelo. Sin embargo, podemos afirmar que prefieren suelos sueltos, con buen drenaje, dado que no toleran los encharcamientos ni los excesos de humedad.

Siembra

Cactus

Los cactus se pueden propagar o reproducir de dos formas: sexualmente (por semillas) y asexualmente (por esquejes).

Por semilla:

Aunque este método no es difícil, puede exigir considerable tiempo para advertir resultados. Las semillas de cactus podrían demorar mucho tiempo en germinar y varios años para que los cactus jóvenes empiecen a florecer. Aunque la mayoría suele germinar entre las dos semanas y el mes.

Si no tienes un invernadero climatizado, es recomendable sembrar la semilla de cactus a finales de la primavera. Las empresas de semillas a menudo ofrecen variedades de semillas de cactus.

Usa macetas poco profundas limpias y desinfectadas para poner a germinar las semillas. Usa una mezcla de tierra y arena para macetas. Coloca las semillas sobre la tierra y cúbrelas con suficiente arena para fijarlas. Si las semillas quedan muy profundas tendrán problemas para germinar.

Hay que humedecer suficientemente la tierra y mantenerla húmeda mientras se produce la germinación. Cuando la tierra seque completamente, usa un atomizador para mantenerla húmeda. Evita encharcamiento. Para brotar, las semillas de cactus necesitan una tierra húmeda. Ellas germinan, por lo general, de 3 a 15 días, a una temperatura promedio de aproximadamente 30 °C y en sombras claras, cuanto más calientes son, más rápida es la germinación. Si no germinan en este tiempo, no te preocupes, hay cactus que tardan mucho más tiempo en germinar. Insiste en mantener las condiciones de humedad y temperatura adecuadas y conserva la paciencia.

Las semillas deben protegerse con un plástico que permita la transpiración, puedes usar bolsas de basura y abrirle algunos huecos para evitar que se condense el agua y puedan podrir las semillas.

Cuando germinen las semillas, quita la cubierta y traslada las plantitas a un sitio con mejor exposición de sol pero que no les dé directamente. Mantén las temperaturas alrededor de 21°C.

Progresivamente irás trasladando los cactus a sus macetas “definitivas”. Eso te puede llevar entre un mes y un año dependiendo de cada variedad y de tus necesidades y preferencias.

Por esquejes:

La mejor época para reproducir los cactus a través de esquejes va desde mediados de primavera a principios de verano.

Se cortan los esquejes con un cuchillo bien afilado y esterilizado. A la herida del cactus que acabas de cortar la puedes proteger con canela en polvo o ceniza o rociarle algún fungicida de los que se encuentran en el mercado.

Los esquejes cortados los dejas en posición horizontal a la sombra, por dos semanas. No te preocupes que no les pasará nada. Son muy resistentes y esta operación los fortalece y aumenta las posibilidades de sobrevivir.

Eso sí, a la semana, los comienzas a rociar con agua fresca.

Al transcurrir las dos semanas, preparas las macetas donde vas a trasladar los esquejes. Para ello, colocaras grava al fondo de la maceta, esto para facilitar el drenaje. Recuerda que la maceta debe tener un buen orificio para el drenaje, sino, tendrás que hacérselo tú mismo. Y le agregas un sustrato bien esponjoso y aireado. Puedes hacer una mezcla de turba y tierra de jardín o adquirir en una casa comercial un sustrato de buena calidad para cactus.

Es recomendable usar macetas de arcilla antes que las de plástico. Así también, debes elegir macetas más anchas que profundas. El sistema de radicular de estas plantas te lo agradecerá.

Introduce los esquejes en las macetas procurando que queden bien enterradas, firmes y no se caigan. Aprieta bien el sustrato alrededor del esqueje de manera que haya un buen contacto suelo-planta.

Ubica los esquejes en un lugar de buena luz, pero no expuestas a los rayos del sol de manera directa.

Riega durante los primeros 15 días, estos esquejes para facilitar su enraizamiento.

Aproximadamente a las cuatro semanas, habrán enraizado los esquejes. A partir de esta fecha puedes trasladarlos a las macetas definitivas. Recuerda, deben ser de un diámetro considerable (más anchas que profundas).

Trasplante

Los cactus pueden estar en sus macetas durante un buen tiempo (2 o 4 años, aproximadamente), pero será necesario cambiarlos de maceta o bien porque hayan crecido lo suficiente o se le haya agotado los nutrientes del sustrato. Para llevar a cabo esta tarea debemos tomar en cuenta las siguientes consideraciones:

  1. Cuando observes que las raíces sobresalen por los agujeros de drenaje, podrás determinar que ha llegado el momento de trasladarlo a otra maceta más grande. No exageres buscando una muy grande, la tasa de crecimiento de los cactus es pequeña.
  2. Claro, también podrás hacer el traspaso de un matero a un jardín.
  3. La primavera o el verano, son las mejores épocas para realizar los trasplantes a la tierra o a una maceta.
  4. NO OLVIDES. Usa guantes para evitar molestias.
  5. Sea en la tierra directamente o en maceta, debe garantizarse un buen drenaje. La tierra o el sustrato deben estar muy sueltos y esponjosos.
  6. El agujero que realices para plantar el cactus debe ser por lo menos, el doble del tamaño de la raíz.
  7. Trata de no maltratar las raíces del cactus y que no queden fuera del hoyo donde se planten.
  8. El tallo no debe quedar enterrado, sino al ras del suelo, donde comienza la raíz.
  9. Si se trasplanta a macetas, lo más conveniente es que se ubiquen los cactus en una zona sombreada al menos durante una semana.
  10. Riego

Los cactus son muy resistentes a la sequía. Así que no hay que regarlos demasiado, pero hay que regarlos. Debes observar bien el sitio donde estén plantados y determinar si la tierra (sustrato) está seca o no. Sólo regar si el sustrato o suelo están secos. En primavera y verano, suele regarse más, de dos a cuatro veces al mes. Abundante, sin encharcar, esta es la regla.

Abonado

Los cactus son poco exigentes de fertilidad. Basta con contar con un suelo suelto y bien drenado. Si deseas, puedes abonar cada cierto tiempo, tres meses, aproximadamente, con lombricompost o algún abono rico en potasio y fósforo.

Control de plagas y enfermedades

Los cactus son plantas robustas, adaptadas a las más duras condiciones ambientales. Así que no tienen muchos enemigos naturales que pudieran afectarlos profundamente. Sin embargo, anotaremos en las siguientes líneas algunos de los enemigos naturales de estas plantas.

  1. Cochinillas: resulta un tanto difícil controlar estos insectos. Una de las formas que pudieran surtir efecto es la aplicación de aceites minerales, acompañados con “insecticidas” naturales. Las plantas aromáticas también pueden ayudar a mantener a raya a estos y a otros visitantes indeseables. Se puede realizar control biológico usando la Rodolia Cardinalis o el Cryptolaemus montrouzieri, los puedes conseguir en tiendas especializadas.
  2. Nematodos: se puede sembrar ajo como repelente. También puede esterilizarse el sustrato antes de sembrar el cactus, con agua caliente y exponiendo el sustrato a los rayos solares directamente por unas 6 horas. También se pueden sembrar lechugas e incorporarlas al suelo como una especie de abono verde.
  3. Escamas de Cactus: cuando los cactus están viejos y descuidados suelen observarse la presencia de estas escamas en forma de discos pequeños de color marrón ubicados en los tallos y en la base de las hojas.
  4. Enfermedades fungosas: se manifiestan a través pudrición del tallo y las raíces, a veces se notan manchas en las hojas y tallo. Se controlan estas enfermedades, vigilando el riego, el drenaje, permitiendo la ventilación de las plantas, rociando la planta con infusión de cola de caballo (Equisetum arvense) y aplicando fungicidas ecológicos de los que se encuentran en el mercado.