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Cómo hacer un huerto casero en macetas

Huerto con macetas

Tener un huerto en casa es una necesidad práctica en los tiempos actuales y de hecho, cada día es mayor el número de personas que se suma a esta actividad. Y en la medida que se suma más gente, se suma más experiencia, más conocimiento, más técnica.

En el caso de las macetas, podemos decir, que tradicionalmente se han venido usando para el cultivo de plantas ornamentales, pero de un buen tiempo para acá, también se vienen usando para el cultivo de hortalizas, aromáticas y medicinales.

¿Por qué tener un huerto en macetas?

Si no disponemos de mucho espacio en casa para tener nuestro huerto en la tierra, no tenemos por qué renunciar a la idea de producir parte de nuestros alimentos de manera orgánica. Así como siempre se han tenido plantas ornamentales para embellecer distintos espacios de nuestra vivienda, haciendo uso de las macetas y de otros objetos que sirven de soporte al sustrato, también lo podemos hacer con respecto a las provisiones vegetales. Y esto, sin renunciar a la belleza. Las plantas del huerto son de una variedad de formas, colores, matices, tamaños y olores, realmente fascinantes.

Puntos clave.

Primero, el espacio disponible. Tamaño, forma, cómo entra la radiación solar.

Segundo, Las macetas. Disponibilidad, tipos, tamaños, costo.

Tercero, el Sustrato. Tipos.

Cuarto, las semillas. Cómo obtenerlas, tipos, cuidados.

Quinto, agua. Necesidades, tipos de riego.

Sexto, mantenimiento de las plantas. Cómo protegerlas de las plagas y enfermedades.

El espacio:

Lo primero y fundamental que debemos saber es que la mayoría de las hortalizas necesitan de una muy buena iluminación. Así que debemos ubicarlas en lugares donde puedan disponer de luz directa del sol, al menos, 6 horas por día. Debemos observar nuestro espacio, las sombras, cómo se proyectan a lo largo del día y en las distintas temporadas del año, si hay paredes, árboles, edificios u otros objetos que proyecten sombras. Hacer una planificación del uso del espacio para la distribución de los distintos tipos de hortalizas y sus requerimientos de luz y de sombra. Por ejemplo:

Requieren sol directo:

Ajo, alcachofa, brócoli, calabacín, cebolla, fresa, leguminosas, pepino, tomate, pimentón, perejil.

Sombra parcial:

Escarola, papa, ajo porro (puerro), berenjena.

Sombra:

Acelga, apio, col, coliflor, espinaca, lechuga, rábano.

Las macetas:

Ya sabemos cómo podemos distribuir nuestras plantas en el espacio que disponemos, ahora tenemos que escoger el recipiente, en este caso, los tipos de macetas. Están las macetas, propiamente dichas, están las jardineras que son una especie de macetas, pero alargadas (rectangulares), que se adaptan a sembrar varias plantas de raíz corta a la vez, en el mismo recipiente, están los distintos tamaños de las macetas, los cuales se deben considerar cuando pensamos en el tamaño de las plantas y sus raíces. Y están los distintos tipos de materiales con los cuales se fabrican las macetas.

Además de las macetas hay otras opciones cuando no podemos sembrar directamente en el suelo. Estos son: mesas de cultivo, como el mismo nombre lo indica, se trata de mesas de distintos tamaños con unos bordes de distintas alturas los cuales posibilitan cubrir el área con algún sustrato, y así ofrecer distintas profundidades a las raíces de nuestras hortalizas. Tienen la ventaja de que no es necesario agacharse para trabajar en ellas, así que podemos estar más cómodos a la hora de realizar las distintas tareas que se nos planteen. Los niños, ancianos y personas con alguna discapacidad, pueden trabajar tranquilamente en ellas porque las hay de distintas alturas y tamaños. Jardineras verticales, los cuales constituyen una de las mejores elecciones para optimizar el uso del espacio dado que se pueden sembrar hortalizas de manera vertical, unas jardineras encima de otras; las fresas y las aromáticas quedan muy bien en estos recipientes. Los precios de las mesas de cultivo y las jardineras verticales son más altos que las macetas.

Tamaño de las macetas

El tamaño de las macetas que elijamos dependerá de la hortaliza que vayamos a cultivar y sobre todo, de la profundidad de sus raíces.

Los tamaños de macetas e incluso jardineras más usados para el cultivo de hortalizas son

    1. Para pimientos, judías, tomates, berenjenas, guisantes, pepinos, calabacines. Macetas de 16 litros de capacidad.
    2. Para las aromáticas, las cuales se podrían asociar con lechugas y espinacas. Macetas o jardineras de 12 a 15 litros.
    3. Para aromáticas en asociación con las fresas. Macetas de 2,5 a 3,5 litros. En términos generales podemos afirmar que con una maceta o jardinera de 40 50cm de profundidad se puede sembrar cualquier tipo de hortaliza.
    4. Material con el cual están hechas las macetas. En el mercado se pueden conseguir al menos dos tipos de macetas, cuando nos referimos al material de fabricación:
      1. Macetas de plástico: son las más usadas en la mayoría de los casos. Son livianas y resistentes.
      2. Macetas textiles: tienen la ventaja de facilitar la aireación de las raíces de las plantas. Se pueden lavar y guardar después de usar durante la temporada primavera-verano.

El sustrato.

Si ya elegimos los tipos y tamaños de las macetas para las hortalizas que vamos a cultivar, entonces es momento de elegir el sustrato con el cual vamos a llenarlas. En el mercado hay varios tipos a la venta. Es recomendable saber acerca de la calidad de los sustratos que ofrecen las distintas tiendas especializadas. Nosotros mismos también podemos fabricar nuestro propio sustrato. El mejor sustrato del mercado es el que está hecho de fibras de coco y humus de lombriz, este ofrece buena retención de humedad, a la vez que facilita el drenaje y tiene alto contenido de nutrientes. Tú mismo lo puedes fabricar, consiguiendo por separado cada uno de sus componentes (humus de lombriz y fibra de coco), mezclándolos a razón de 40% de humus de lombriz y 60% de fibra de coco. Cuando hayamos usado macetas en ciclos anteriores y ya no tengamos plantas en las macetas, también podemos reutilizar el sustrato. Volcamos todas las macetas, descompactamos el sustrato, hasta que quede sueltecito y lo volvemos en colocar en las macetas. Si tenemos algo de compost nuevo, lo podemos mezclar con el viejo y así reforzar su contenido nutricional.

El riego.

Como el riego por goteo en macetas es muy complicado, solo queda regar por la manguera o regaderas. También podemos usar envases de refrescos o cualquier otra bebida. Se le abre un agujero en la base y se coloca colgando sobre cada maceta o directamente sobre esta. Sólo hay que estar pendiente que cuando los recipientes se queden sin agua, hay que volver a llenarlos.

El drenaje es también un asunto a considerar. A veces, el hueco del fondo de la maceta, puede taparse y esto, por supuesto, es negativo porque puede generar encharcamiento y pudrición de la planta. es recomendable, colocar algunas piedras pequeñas en el fondo de las macetas antes de colocar el sustrato.

Semillas:

Desde el punto de vista agronómico, se le llama semilla a toda parte vegetal que sirva para la propagación. Desde el punto de vista botánico, se le llama semilla al producto de la fecundación de la flor y que se encuentra en el interior de cada fruto.

En algunos casos será conveniente comprar los planteles en cualquiera de los lugares donde los venden. En otros casos se hace siembra directa en cada maceta, es el caso del pepino, calabacín, remolacha, acelga, etc.

En los casos que se requiere hacer semillero (tomate, pimiento, berenjena, lechuga, etc.), sino no queremos comprar los planteles, podemos realizarlos nosotros mismos y habrá que meterlos en la planificación, lo que obliga conocer los tiempos de germinación de cada hortaliza y el tiempo que requiere antes del trasplante. Por ejemplo, germina de 5 a 7 días y se trasplanta a los 20 días aproximadamente, los pimientos se trasplantan unos 10 días más tarde que los tomates y las berenjenas como a los 40 días después de germinar, lo cual hacen entre los 7 y 10 días aproximadamente. Mientras las semillas no hayan germinado, cuidaremos que no se seque el sustrato donde se encuentren.

Tienes que ir probando y aprendiendo. Poco a poco, tendrás tu propio banco de semillas, las cuales habrás obtenido de los frutos que hayas cosechado.

Mantenimiento de las plantas:

Para mantener nuestras plantas libres de plagas y enfermedades podemos acudir a las tiendas especializadas y ahí nos podrán orientar acerca del uso de ciertos productos biológicos o no dañinos a la salud que podamos usar. Sin embargo, nos podemos ayudar mucho cultivando plantas aromáticas, las cuales suelen repeler a ciertos insectos. Uno puede asociar algunas plantas dentro de la misma maceta o puede ubicarlas en lugares vecinos. Podemos intercalar entre las hortalizas, unas cuantas aromáticas, ubicadas estratégicamente.

En macetas, con un mínimo de esfuerzo, podemos obtener alimentos de una manera sana y barata y si logramos la participación de todos los miembros de la familia, también habremos emprendido una especie de terapia familiar que nos acercará más, fortaleciendo valores fundamentales como la solidaridad, el apoyo mutuo, la responsabilidad, el amor, etc. en otras palabras, cultivando nuestro huerto, nos hacemos mejores como personas y como familia. Nuestros pequeños, nos lo agradecerán de manera muy especial, ahora y mucho tiempo después, tendrán muy buenos recuerdos de nosotros y habrán aprendido de manera divertida algo realmente fundamental.